Ser eficiente, productivo y saber gestionar el tiempo son factores clave para poder sobresalir y alcanzar el éxito en la mayoría de áreas de la vida. Sin embargo, cuando estamos en un estado de caos o falta de claridad, se nos dificulta enormemente poder cultivar la eficiencia en la ejecución.

Para poder ser eficientes, es necesario primero tener claro cuál es la meta y saber exactamente los pasos que debemos seguir para llegar a ella. Cuando estamos sobrecargados de información y inputs, se nos paraliza la capacidad de tomar acción. Es por esto que se vuelve invaluable programar los movimientos y acciones más críticas y estratégicas que debemos realizar.

De lo contrario, nuestra mente será víctima de pensamientos excesivos, dudas constantes y análisis paralizantes, factores que terminan impidiéndonos tomar acción y cayendo fácilmente en la procrastinación.

El punto dulce siempre se encuentra en poder cultivar la eficiencia correcta, enfocada en ejecutar las cosas realmente importantes y que generan mayor impacto. Mantener siempre la mayor simplicidad posible es la clave.

Afortunadamente, en la era de la información en la que vivimos, tenemos a nuestro alcance una gran abundancia de conocimientos, técnicas y sistemas que podemos aprovechar para volvernos más productivos, enfocados y certeros en la ejecución.

Personalmente utilizo varias técnicas que me han ayudado mucho a lo largo de los años. Hoy voy a compartir las 4 que considero más importantes y poderosas.

Ley de Pareto: Aprovecha la sabiduría del principio 80/20

Este conocido principio formulado por el economista Vilfredo Pareto y señala que no todos los esfuerzos que hacemos producen los mismos resultados. Existen ciertas actividades y tareas que generan y contribuyen mucho más que otras a nuestros objetivos.

De forma similar, hay ciertas acciones que producen resultados exponencialmente más valiosos que otras. La regla del 80/20 establece que típicamente el 80% de los resultados que logramos provienen de solo un 20% de los esfuerzos que llevamos a cabo.

Por ejemplo, si pudiésemos identificar cual es ese 20% de actividades clave para nuestro trabajo y enfocamos nuestros mayores esfuerzos y tiempo en ejecutar ese porcentaje, seríamos capaces de lograr alrededor del 80% de nuestros objetivos principales.

Un caso práctico puede ser dedicar 2 o 3 horas extra durante el fin de semana para planificar y organizarnos bien para la semana entrante. Ese tiempo dedicado pueden ahorrarnos fácilmente 10 horas o más de trabajo ineficiente e improductivo en los próximos días.

La clave entonces está en poder identificar cuál es ese 20% de tareas o actividades realmente vitales e importantes, e invertir la mayor cantidad de nuestro tiempo y energía en eso, en lugar de distribuirlo de forma equitativa e indistinta en todas las tareas de nuestra lista. Al enfocarnos en optimizar ese porcentaje reducido, podemos maximizar exponencialmente nuestra eficiencia y resultados.

La idea no es ignorar o dejar de hacer el resto de las tareas, pero sí darle una mayor prioridad, peso e inversión de nuestro valioso tiempo a ese 20% de actividades que nos entregarán el 80% de los resultados deseados.

Debemos encontrar y obsesionarnos en descubrir y ejecutar ese reducido porcentaje de acciones realmente cruciales para nuestros objetivos principales. Eso es lo que marcará la diferencia y cambiará completamente las reglas del juego a nuestro favor, permitiéndonos trabajar y producir de una manera infinitamente más inteligente, estratégica y enfocada.

La Matriz de Eisenhower: Enfócate en lo urgente e importante

Esta sencilla pero poderosa matriz fue ideada y utilizada por Dwight Eisenhower, quien fuera presidente de los Estados Unidos. Stephen Covey la rescató del olvido y la volvió a popularizar en su bestseller "Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva".

La matriz de Eisenhower es una tabla de 4 cuadrantes que nos ayuda a definir nuestras tareas en base a dos criterios principales: urgencia e importancia.

Los 4 cuadrantes o categorías son:

  1. Tareas Urgentes e Importantes

  2. Tareas Urgentes pero No Importantes

  3. Tareas No Urgentes pero Sí Importantes

  4. Tareas Ni Urgentes ni Importantes

El objetivo es clasificar cada una de nuestras actividades o tareas pendientes en alguno de estos 4 cuadrantes. Esto nos permite definir una acción diferenciada y recomendada para cada tipo de tarea.

Por ejemplo, las tareas del cuadrante 1 son críticas y que deben atenderse de inmediato. Las del cuadrante 2 conviene reprogramarlas o delegarlas si es posible. Las del 3 hay que asignarles fecha y tiempo para no postergarlas indefinidamente. Y las del cuadrante 4 se pueden eliminar o minimizar el tiempo que les dedicamos.

De esta forma, al categorizar las distintas tareas y aplicar la acción recomendada, logramos enfocarnos mejor en lo realmente urgente e importante, asegurándonos de trabajar y dar prioridad a aquello que efectivamente nos acerca más a nuestros objetivos principales.

Existen varias razones que explican por qué la matriz de Eisenhower se ha vuelto tan popular y practicada desde su creación:

  • Es simple y fácil de entender. La tabla de sólo 4 cuadrantes hace que sea accesible.

  • Es sumamente práctica y aplicable en el día a día. Provee una forma concreta de clasificar y priorizar tareas.

  • Ayuda a resolver el problema común de la falta de enfoque y exceso de distracciones.

  • Permite tomar mejores decisiones sobre en qué enfocar nuestros mayores esfuerzos cada día.

  • Contribuye a maximizar la productividad al ayudarnos a concentrarnos en lo realmente relevante e importante.

  • Es flexible y se puede adaptar fácilmente a los objetivos y contexto de cada persona.

La Técnica Pomodoro: Trabaja en bloques de máxima concentración

La técnica Pomodoro fue creada por Francesco Cirillo cuando era un estudiante universitario que buscaba la forma de incrementar su foco y productividad al estudiar.

El método consiste en fraccionar el tiempo de trabajo o estudio en pequeños bloques de 25 minutos, con descansos cortos de 5 minutos entre cada bloque. A estos intervalos de tiempo se les denominó "Pomodoros", utilizando el término italiano del tomate, por el reloj (timer) con forma de tomate que Cirillo solía utilizar.

La forma de implementar la técnica es bien simple:

  1. Decides la tarea específica a trabajar en un pomodoro de 25 minutos.

  2. Programas un temporizador o cronómetro por esos 25 minutos.

  3. Trabajas de modo intensivo y sin interrupciones en la tarea hasta que suene la alarma.

  4. Cuando se cumplan los 25 minutos, tomas un descanso corto de 5 minutos.

  5. Luego inicias otro pomodoro de 25 minutos de trabajo enfocado, y repites el ciclo.

  6. Cada 4 pomodoros completos, debes tomar un descanso extendido de 20 a 30 minutos.

La gran ventaja es que al trabajar en estos bloques acotados de tiempo, con breves descansos entre cada uno, tu mente se mantiene enfocada con mucho más energía. De esta forma evitas distraerte, cansarte rápido o aburrirte, factores que disminuyen drásticamente la productividad.

Existen actualmente varias apps que te permiten implementar la técnica de forma muy sencilla, estableciendo los tiempos de trabajo y descanso y generando las alarmas. Pero también se puede usar cualquier cronómetro simple.

La razón del éxito y popularidad que ha ganado el método Pomodoro es por su extrema sencillez y alta efectividad comprobada para incrementar la concentración, energía mental y resultados.

Rituales de revisión y planificación

Tener rituales diarios y semanales aporta claridad, orden mental y mejor administración del tiempo:

Revisión diaria: Al final del día, dedica 5-10 minutos a recapitularlo paso a paso. Identifica tareas pendientes y aprendizajes.

Planificación semanal: Dedica 30-60 minutos a organizar la siguiente semana. Escribe tus tareas, priorízalas y programa tiempo para las más importantes.

En mi caso estos rituales son analógicos, con papel y lápiz . Además porque considero que traen múltiples beneficios. Ayudan a definir objetivos, reducir estrés y optimizar el tiempo.

Cultivar estas 4 técnicas con constancia, sumado a fluidez y propósito, es la clave para simplificar, enfocar y maximizar resultados.

¡Que tengas un gran día!

~ Oscar Séptimo

Sigue leyendo