
Lo más probable es que tengas metas grandes y ambiciosas. Ya te has dado cuenta de que existen riesgos para conseguirlas y tu voz interna te advierte de los posibles problemas, desastres. Está ahí hablándote constantemente y llenándote de pensamientos en rojo, ¡pare!
Todos tenemos esa voz interna en nuestra cabeza que nos hace perder oportunidades, iniciar ese negocio, hacer esa llamada, perseguir sueños, ejecutar ideas, desarrollar buenos hábitos.
Un pensamiento por una vida mejor, surgen cientos de pensamientos que te hacen retroceder.
Una vergüenza paralizante, una falta de confianza que afecta a gran parte de las personas. Importa demasiado el "qué dirán", más que lo que tú quieres conseguir y simplemente agachas la cabeza y continúas con tu vida.
Ahora, si ponemos atención a esa voz, nos daremos cuenta de que tiene argumentos convincentes. ¿Qué hacemos?
El miedo al fracaso es irrelevante, si tomas distancia te darás cuenta de ello. Existe tanto miedo a cometer errores que se comete el error más grande de todos: no intentarlo para no cometer errores.
Muchas veces nos preocupamos por cosas como el estatus o buscar la perfección. Se nos olvida que no somos para nada perfectos.
He fracasado tantas veces, en tantas cosas diferentes, y sigo fracasando. Pero cuando fallas tanto, comienzas a aceptar que es parte de intentarlo, de tomar acción, es algo inevitable y comienzas a aprender de él.
El fracaso es tu maestro.
Cuando comencé a emprender en serio, fueron tiempos complejos. Emprender, hacer negocios muchas veces es difícil, porque no es una tarea fácil. Si fuera fácil no habría una tasa de mortandad tan alta en los negocios, empresas que no lo consiguen, emprendedores que lo pierden todo.
Por ejemplo, en Estados Unidos se estima que al final del primer año, el 25% de las empresas fracasan. Al final de la década, solo quedará el 30% de las empresas, es decir una tasa de fracaso del 70%.
En Chile, las cifras estimadas son similares, alrededor del 80% de las Pymes fracasan antes de los tres años y solo un 10% sobrevive a los 10 años.
Estas cifras demuestran que el fracaso es una realidad a la hora de emprender.
La confianza y espejismo de falso conocimiento
Cuando se pierde la confianza, comenzamos a dar palos de ciego y perseguir objetos brillantes, porque perdemos claridad.
Caemos en la ilusión del falso conocimiento. Pensamos que por leer un libro, ver un video, escuchar un podcast o leer un blog, hemos "aprendido", que tenemos la habilidad en nuestra caja de herramientas. Esto es solo un espejismo, realmente aprendemos cuando comprendemos y aplicamos el conocimiento. Es decir, haciendo, practicando, tomando acción. Una cosa es saber cómo llegar a un destino y otra muy distinta es hacer el viaje. A veces, pensamos que con tener una idea clara de lo que queremos basta, pero nos olvidamos de que hay que poner en práctica lo que sabemos. No es lo mismo conocer el camino que recorrer el camino.
Algunas personas tienen una idea y quieren comenzar un negocio, comienzan a consumir toneladas de información para sentirse "seguros" y no fallar, se sumergen en un océano de datos. Lo más probable es que se estén engañando para sentirse bien y adquirir conocimiento, cuando en realidad simplemente están postergando la acción para no fracasar. Un sobre entrenamiento sin competir, porque sienten que les falta otro conocimiento que no tienen. El conocimiento, si no se aplica, no es aprendizaje. Debe potenciar la acción para ganar confianza.
La confianza es como andar en bicicleta, llegas a un punto que aprendes y después ya no se te olvida, aunque dejes de practicar por un tiempo.
Al hacer una cosa una y otra vez somos capaces de construir confianza.
Vamos a ganar confianza vendiendo, simplemente vendiendo.
Vamos a ganar confianza desarrollando webs, simplemente desarrollando.
No existe otra forma, como dice el sabio refrán: "la práctica hace al maestro".
Fracasar demasiado vs fracasar poco
No debemos tener miedo de fracasar, pero tampoco debemos ser irresponsables con nuestras decisiones. Si fracasamos demasiado, significa que estamos siendo imprudentes.
Pasé por una etapa de abundancia de fracasos (no se sentía bien). Me paraba y volvía a caer, quería salir por fuerza bruta. Hasta que recomendaron calma, hice una pausa y me concentré en otras cosas para salir y bajar la intensidad. Me refugié en la naturaleza, caminé entre los olivos (baños de olivo), tomé distancia, reflexioné y gané perspectiva.
Por otro lado, si fracasamos muy poco, significa que no estamos arriesgando nada. Los fracasos son oportunidades para crecer y mejorar. Si no fracasamos nunca, significa que no estamos saliendo de nuestra zona de confort.
Tras una temporada de abundancia de fracasos, donde estaba siendo imprudente, comencé a salir del caos y llegué a un punto donde no estaba fracasando en nada. Me di cuenta de que ya no fracasaba porque no estaba arriesgando, evitaba la acción necesaria, estaba cómodo sin crecer. Así que volví a fracasar, buscando ese equilibrio.
Si me enfrento a muchos obstáculos, debo reducir la velocidad y planificar con cuidado. Si me encuentro con pocos desafíos, debo aumentar la acción y buscar nuevos retos, es decir, si estoy fracasando mucho, debo bajar las revoluciones planear con precaución. Si fracaso poco, no estoy tomando acción suficiente.
Debemos buscar el equilibrio, entre el Yin y el Yang, entre el ángel y el demonio. Un fracaso equilibrado, que sea nuestro aliado en lo que emprendemos.
Lo bueno abre puertas, lo perfecto las cierra
Cuando hacemos las cosas bien, se nos abren muchas oportunidades, pero cuando buscamos la perfección, nos cerramos a ellas. ¿Si algo es perfecto, se puede mejorar?
La primera versión siempre será imperfecta. Cuando buscamos la perfección puede que estemos dilatando el hacer.
La perfección nos prohíbe intentarlo, perseguir la perfección y no alcanzarla es otro fracaso.
Ahora, lo bueno es una invitación a mejorar, a evolucionar en lo que hacemos, en nuestros productos o servicios.
Lo bueno genera compromiso y el compromiso nos brinda confianza. La confianza nos permite ver a través del caos, aprender y avanzar.
Debemos aprovechar el fracaso, reflexionar el ¿por qué?
Como dice Ray Dalio:
Dolor + Reflexión = Progreso
En cualquier progreso está el dolor, debemos reflexionar para que no se vuelva sufrimiento duradero.
Sin duda, no intentarlo es el peor fracaso.
Que tengas un gran día.
~ Oscar Séptimo
