Ha surgido una nueva cepa de emprendedores. Aquellos que crean negocios individuales.

Los “emprendedores individuales” están ganando cada vez más relevancia. Llámalos solopreneurs o como prefieras, pero representan una forma de emprendimiento muy ligada a los nómades digitales.

En su mayoría, estos emprendedores individuales se hacen una pregunta fundamental: ¿Qué tipo de vida deseo llevar? Luego, diseñan sus negocios para conducirlos hacia esa visión. No comienzan preguntándose, “¿Cómo puedo ganar más dinero?

Aunque la palabra "solopreneur" se ha vuelto popular en los últimos años y yo mismo la he utilizado, considero que son pocos los solopreneurs “puros” que manejan un negocio completamente en solitario.

En mi opinión, un solopreneur genuino posee la completa propiedad de su marca, gestiona su tiempo de manera flexible y no emplea a nadie a tiempo parcial o completo. Esta perspectiva empresarial de una sola persona no se aplica a todos los casos. Algunos solopreneurs subcontratan ciertas tareas, como Pieter Levels, cuya facturación anual se estima en 2.8 millones de dólares. Pieter se enfoca principalmente en microstartups tecnológicas y desarrolla software como servicio (SaaS).

En última instancia, todo depende de cómo te imagines desarrollando tu negocio y de cómo se desenvuelvan las circunstancias en tu camino. La flexibilidad es clave y está vinculada a las metas y al impacto que buscas generar en tu empresa. Esto puede presentar nuevos desafíos que debemos superar por nosotros mismos.

El término "solopreneur" puede resultar confuso y ambiguo. Personalmente, me inclino hacia la postura que llaman “Autopreneur”.

¿Qué significa esto?

Podemos decir que los autopreneurs crean negocios que funcionan en piloto automático mediante automatizaciones y sistemas. Su objetivo principal es disfrutar de la libertad y la flexibilidad para alejarse durante días, semanas o incluso meses sin preocuparse por el colapso de su negocio. Esta autonomía también les permite escalar sus operaciones y tener un impacto aún mayor.

Los “autoemprendedores” no evitan las conexiones y el talento, ya que reconocen que estas relaciones pueden ayudarles a vivir su “Ikigai”.

Las mejores empresas transforman vidas, y las transformaciones hacen que un producto sea exitoso. Podríamos considerarlo como el escenario ideal, aunque personalmente, no me considero un emprendedor ideal. Simplemente, tomo acción para avanzar hacia lo que considero ideal.

Ya sea que te identifiques como “solopreneur” o “autopreneur”, está sucediendo algo emocionante aquí, y creo que seguirá ocurriendo en el futuro.

Cuando nada tiene sentido, todo tiene sentido.

Llevo más de un año emprendiendo en solitario, y como diría el Chavo del 8, fue sin querer queriendo. Como resultado de algunos fracasos, me vi obligado a cerrar operaciones y quedé solo, como esperando mi hora. Fueron momentos complejos, pasando de tener colaboradores en diferentes áreas del negocio a tener que renunciar a ciertas responsabilidades y continuar adelante por mi cuenta.

Estaba emprendiendo en solitario, y cuando el caos finalmente dio paso a la calma, comencé a ver oportunidades en este capítulo de mi vida, y todo comenzó a cobrar sentido.

Como mencionó Alan Watts en el “Cuento del Granjero Chino”, a veces, un acontecimiento o decisión que inicialmente consideramos negativo puede llevarnos a resultados inesperados que desencadenen una serie de eventos diferentes y cambien nuestra perspectiva de lo que es bueno o malo.

Ir del Punto A al Punto B.

Cuando nos dirigimos hacia un objetivo, es muy probable que nos encontremos con obstáculos; es parte de la vida.

Mi primer obstáculo fue aceptar mi nueva condición, dejar de luchar y resistirme a lo que estaba sucediendo. En este punto, la filosofía taosista me ayudó enormemente, enseñándome a no luchar contra la corriente y simplemente dejar que las cosas fluyan.

Otro obstáculo importante fue mantenerme enfocado durante largos periodos de tiempo. Solía ser poco productivo y me distraía fácilmente. A menudo, caía en la trampa de las distracciones y la inacción. Jugaba con mi tiempo en lugar de utilizarlo de manera efectiva. Cuando los plazos se acercaban, me veía obligado a trabajar intensamente, lo cual era lo opuesto al estado de flujo o al "wu wei", la acción sin esfuerzo.

¿Trabajar más o trabajar menos?

En este camino, descubrí un concepto japonés llamado “Ikigai”. Esta simple herramienta me ayudó a obtener claridad y mejorar mi enfoque. Si pudiera retroceder en el tiempo al comienzo de mi emprendimiento, definitivamente empezaría por definir mi Ikigai. ¿Por qué? Es rápido de hacer y puede ahorrarte mucho tiempo. Gracias a esto, he logrado trabajar más tiempo en un estado de flujo, disfrutando de largas horas de trabajo sin sentir que estoy esforzándome.

También he evolucionado mi enfoque hacia los emprendimientos, adoptando una metodología para convertir ideas en negocios que se ajusten a la vida que deseo llevar. Este enfoque se basa principalmente en dos pilares accesibles: la tecnología y el contenido.

Aquí hay algunas claves para el juego:

  • Aprovechar la tecnología existente, herramientas sin código e Internet.

  • Crear sistemas y automatizaciones.

  • Disfrutar de la libertad de tiempo y ubicación geográfica.

  • Crear valor y contribuir de manera auténtica.

A medida que hemos automatizado más tareas y "delegado" en nuestro negocio, hemos ganado la capacidad de perseguir más de las cosas que amamos. Esto es lo que yo llamo vivir bien mientras emprendes.

Así que, he logrado seguir adelante en este camino.

Espero que hayan disfrutado este escrito, que tengan un gran día.

~ Oscar Séptimo

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